5 de noviembre de 2013

Los primeros pasos en Twitter para una pequeña empresa (cualquiera)

Desde que he trasladado mi base de operaciones a Lima me estoy encontrando con un buen número de nuevos clientes que desean utilizar Twitter como herramienta para conectar con su público, pero que se les hace complicado saber cómo actuar y qué hacer con ellos. En este post me propongo resumir algunas de las conclusiones que he extraido de mi actividad en la red de los 140 caracteres, tanto a título individual como para otros clientes.
Antes de empezar, siéntate a pensar qué quieres conseguir con tu cuenta: clientes, prospectos, referentes... Así podrás decidir a quién vas a comenzar a seguir.
Después, una vez te hayas registrado, elige cuidadosamente el nombre con el que te vas a identificar en Twitter. Ese nombre será único e irrepetible; nadie más podrá usarlo.  Luego elige un logo o imagen que te represente (si eres una empresa individual, tu foto personal puede ser más efectiva).
El encabezado de tu cuenta te permite introducir una imagen más grande, al estilo de la portada de Facebook. Aprovéchalo para poder contar algo o introducir una primera impresión de tu marca o empresa. También puedes personalizar el fondo de tu página, pero tampoco le dediques demasiado tiempo; menos del 30% de los usuarios de Twitter utilizan la página para interactuar; la mayoría lo suelen hacer desde herramientas externas (Hootsuite, TweetDeck, entre otras).
Considero de gran valor los 160 caracteres que te permite Twitter en la biografía de la cuenta. Para muchos (entre los que me cuento) es el factor fundamental para valorar el interés para seguir o no esa cuenta. Es conveniente que definas quién eres, qué buscas y qué ofreces.
Y ya, luego, podemos pasar a plantearnos qué queremos hacer con nuestra cuenta.
El punto más importante, en mi opinión, es que la cuenta debe resultar auténtica y personal. Se debe sentir que hay una persona detrás de ella, no un robot. La programación de posts viene muy bien para no depender de tu ordenador en todo momento, pero debe apreciarse alguna vez el sentimiento de quien escribe.
La cuenta no va a perder dignidad por utilizarla para conversar sobre situaciones personales, ajenas en muchos casos al contenido del negocio. Eso sí, no te pases retransmitiendo cada paso de tu vida.
Los pequeños negocios debe enfrentarse al dilema de encontrar las acciones que potencien en mayor medida el impacto y el resultado, pues sus recursos son menores. Con Twitter se pueden cubrir muchas facetas, además de publicitar tu producto o servicio. Sobre todo porque nos sirve para estar actualizado al minuto de cualquier novedad relacionada con nuestra área profesional.
Si tu negocio puede crecer en actividades de networking y contacto directo, Twitter te facilita el camino a contactar con muchas personas que te pueden interesar y te ahorra mucho tiempo. Las pequeñas conversaciones suelen dar paso a la generación de fidelidad hacia tu marca. No es sencillo generar una sólida base de seguidores en tu página de Facebook o en tu blog. Pero en Twitter no necesitas siquiera que te sigan para poder interactuar con ellos. Puedes comenzar a seguir a quienes te puedan resultar atractivos para el objetivo que te plantees (no se te ocurra crear la cuenta y salir sin saber antes lo que vas a hacer) y participar de sus conversaciones. Tan pronto comiencen a apreciar que tu contenido tenga valor te seguirán y comenzará una relación que podrá convertirse en duradera (y no me refiero a que seais contacto en Twitter, sino en que puedas convertirlo en cliente, o prescriptor, o lo que te hayas planteado como objetivo).
Evidentemente resultará extremadamente importante que lo que escribas y compartas aporte valor a quien te lea. A veces, en conversaciones. Pero deberás también plantearte ser tú quien dé el primer paso en algún momento y crees contenido. No siempre es preciso que tu contenido sea 100% original (en una pequeña empresa es todavía más complicado encontrar el tiempo para hacerlo), pero sí es conveniente que lo hagas alguna vez. Por eso también es bueno recurrir a compartir lo que otros ya han creado, comentándolo y valorándolo - basta un simple retweet. De esta manera evitas, además, que todo suene a autobombo, la mejor manera de perder seguidores. Si consigues rodearte de cuentas que reflejan el objetivo que deseas éstas podrán aportar contenido de valor también para ti y te será sencillo compartir algo de lo que ellos hayan creado.
Tu red de seguidores irá aumentando conforme compartas sus contenidos y vean que los tuyos también les aportan valor. De esta manera podrás estar activo desde el principio y obtendrás un crecimiento sólido. Normalmente, cuando compartes algo de alguien es habitual que se mencione quién lo ha compartido. Así sabrá que has sido tú quien lo ha hecho y sentirá interés por tus contenidos.

No es nada indecoroso crearse su reputación compartiendo (o, como dirían los expertos, curando) contenidos de otros, siempre y cuando también aportes tu granito. Procura compartir contenido de usuarios a los que sigues y, sobre todo al principio, no descartes seguir a muchos, nunca sabes dónde ni cuándo podéis encontraros y hacer negocio. Normalmente, si demuestras legitimidad en tus acciones en Twitter, conseguirás pronto que te sigan otros muchos a los que sigues; es el verdadero valor de la red.

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